Dinero
El 90 por ciento de los problemas psíquicos que tiene la humanidad son producidos por el dinero
Por: Jorge Sosa
El 90 por ciento de los problemas psíquicos que tiene la humanidad son producidos por el dinero. El 10 por ciento restante por los cheques. Una mujer fue al Banco de la Nación a que le prestaran un billete de cien pesos para sacarle una foto, le dijo al cajero: "Es para los pibes, para que conozcan".
Si usted va por la Peatonal y hace una encuesta preguntando: "Señor, señora, ¿por qué tiene usted esa cara de poto tan marcada?", seguramente recibirá por respuesta: "Por el dinero". Tal vez por semejante importancia el lunfardo le presta varias palabras para sinonimarlo: guita, biyuya, vento, morlacos, nacos, tela, torvelo, plata. Tal vez, por eso, hay tantas frases referidas al dinero: "poderoso caballero es don dinero", "a veces el dinero cuesta muy caro", "hay gente tan pobre en el mundo que lo único que tiene es dinero", "a un perro con dinero se le llama señor perro".
Y hay otras más sonrientes que expresan: "El dinero que usted tiene le alcanza para toda la vida, salvo que compre algo", "la gente no ve un mango, porque lo esencial es invisible a los ojos", "los hombres son como las cuentas bancarias, si no tienen mucho dinero, no generan ningún interés", "el dinero no trae la felicidad pero, cuando se va, se la lleva", "el dinero solo trae problemas, por eso démelo a mí, yo me hago cargo", "la vida está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una mansión pequeña, una estancia chiquita".
Lo que distingue a los hombres de otros animales son sus preocupaciones, y somos los únicos animales de este planeta que nos preocupamos por el dinero. A veces nos preocupamos sin motivo, por ejemplo, es muy probable que en estos momentos usted deba una cierta cantidad de dinero a alguien y se preocupa por ello, no debería, el que tiene que preocuparse es el que tiene que cobrar.
Los hombres inventamos la moneda para ser esclavos de ella, porque el dinero nos rodea, bancos, financieras, bolsas de comercio, monopolios, impuestos, cuotas y, al final, no hay fortuna que pueda pagarnos un poco más de vida. No conozco ninguna sala de velatorios que tenga cajero automático. El dinero, ese que seguramente hoy se llevó la mayor parte de nuestros pensamientos. Me ha dicho un cura muy amigo, que en el paraíso no cobran entrada.
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