Terminó la borrachera, ahora la resaca
Marcelo Torrez La novela truculenta, llena de misterios e intrigas en que se convirtió el cierre de las listas de candidatos del PJ llegó a su fin.
Por: MARCELO TORREZ marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar
La novela truculenta, llena de misterios e intrigas en que se convirtió el cierre de las listas de candidatos del peronismo llegó a su fin. Luego de tres días alocados, de portazos y declaraciones destempladas de quienes se veían afuera del pacto de hotel, el oficialismo mayoritario cerró filas detrás del binomio Paco Pérez-Carlos Ciurca, en un equilibrio territorial dominado por el protagonismo exclusivo de los intendentes, los caciques que, a fuerza del poder de firma y de veto, como es habitual, armaron en sus aldeas alrededor de cada uno la suficiente burbuja de oxígeno como para asistir en cuentagotas las apetencias de una militancia cada vez más molesta y demandante, más despierta y menos maleable.
El cierre resultó igual de traumático que muchos otros. Pero, en esta oportunidad, cobró mayor notoriedad y generó más urticarias, quizás, porque, como nunca, los peronistas mendocinos ven que pueden ganar otra vez la provincia en las elecciones, pese a que sólo unos meses atrás se veían poco menos que expulsados al mismo infierno por una sociedad harta de mentiras, insatisfecha por el inmovilismo y muy preocupada por ver a una dirigencia que, pese a los vientos de cola a favor del país, aquí pierde tiempo y se envuelve en discusiones inútiles, en vez de no dejar pasar la oportunidad y aprovechar para pasar a estadios más convenientes.
El inocultable avance en las encuestas de Cristina Fernández, producto de hechos objetivos identificados con mejores condiciones generales en la situación del país, sumado a la desaparición del ex presidente, parecen haberle dejado en bandeja al peronismo local lo que, por sus propios medios, le resultaba demasiado cuesta arriba de conseguir. El vínculo entre la gente y el gobernador Celso Jaque hace rato que se perdió, y la relación transita por los andariveles de la indiferencia, esperando el recambio.
La gestión, en términos generales, pudo permitir que el rechazo hacia el elenco gobernante no fuera peor a esta altura del juego. Es que lo que ha primado en la gente ha sido una cuestión de rechazo más personal que funcional con Jaque y sus más cercanos colaboradores, quizás desde aquellos primeros meses de administración en donde todo se presentaba impreciso, desde la conformación del gabinete hasta el armado de las políticas públicas que se implementarían para levantar a Mendoza. En términos más directos, el pueblo no tiene onda con Jaque, no la tuvo y es probable que no la tenga.
Pero reconoce que lo hecho hasta el momento no ha sido más malo que lo que hizo el carismático Julio Cobos. Y hay que decir, por sobre todas las cosas, que Argentina comenzó a transitar un camino de bonanza, aprovechando las crisis en el mundo desarrollado del 2008 y el 2009, desde ya. La conclusión es que, estando en el lugar indicado y en el momento preciso, Mendoza no logró cerrar las oportunidades que se presentaron, sabiendo que en un país tan volátil y cambiante como el nuestro, resulta imperdonable.
A partir de ahora, los mendocinos veremos a un peronismo subido a un expreso con parada final en octubre, llevando como emblema la fórmula que diseñaron Juan Carlos Mazzón y Jaque en aquel cuarto de hotel del Diplomatic, en un juego en el que a las claras salió perdiendo el jefe de Estado ante el delegado del poder central. Y ese es el punto a tener en cuenta. Si en el territorio y para el armado de listas los intendentes hicieron pesar su influencia por lo que arriesgan, por lo que ponen en juego día a día, por ser los primeros receptores del fastidio y las urgencias populares, ¿por qué Jaque no tiene el mismo poder en la prov i n c i a frente a los embates de la Rosada?
Por la misma razón por la que la ciudadanía lo cuestiona en Mendoza . La falta de liderazgos fuerte y confiable permitió la total injerencia nacional en el armado del esquema mendocino, pese a que se diga lo contrario. Y es más, el gobernador debió volver de Buenos Aires el fin de semana, antes del cierre de las listas provinciales, sin la certeza que fue a buscar. Y si la tiene, demuestra lo contrario. Al final del camino, quizás a mediados de junio, cuando se den a conocer los candidatos a diputados nacionales que quiere Cristina Fernández en el Congreso, quizás aparezca Jaque encabezando ese tren.
Pero habrá perdido igual, porque quedó preso del método del gobierno central, del que ideó Kirchner y que heredó Cristina, el del desprecio constante, permanente, no sólo a dirigentes oficialistas y opositores, sino a las instituciones, que es lo más grave. Y eso, en Mendoza, es difícil de olvidar y de perdonar. Lo que está por venir dependerá también de la oposición. Y mucho. Los radicales, que son quienes más chances tienen de frenar al oficialismo, no hallan el camino, ni los hombres ni las mujeres ni las ideas.
En realidad es un problema general de la dirigencia local: de preocuparse por quién lo pueda representar y llevar a la victoria, antes de armar un proyecto, un plan que seduzca. El radicalismo no lo tiene, lamentablemente. Se entretiene buscando al capitán que los lleve a la victoria. No se trata sólo de eso. Hay que tener con qué. Jaque ganó por muchas razones en el 2007.
La provincia estaba mal, la gestión de Cobos hacía agua en los servicios –quizás en el área más sensible desde ya–, pero, además, los publicistas (Braga Menéndez) del hoy gobernador lo convencieron de que tenía que dar un golpe fuerte, y así surgió el famoso spot del mapa del delito, que, a la postrer, por ser un blef, se le volvió en contra. Pero, se buscaba mostrar una idea, un plan para seducir.
Luego de esa experiencia, el votante está más atento, desde ya, por lo que el artilugio no sirve. Pero sí el camino: señalarle un horizonte posible a la gente hacia donde transitar para comenzar a resolver las deudas estructurales de la provincia: casas, educación de nivel para todos, oportunidades para todos, desarrollo económico con beneficios para todos, estabilidad, confianza, tranquilidad. El pueblo no es complejo. El poder es quien obnubila y corrompe al que lo detenta.
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