El mal menor, o lo mejor de lo peor
Marcelo Torrez (El Sol) “Prefiero mil veces a Iglesias como gobernador que cuatro años más del gobierno justicialista”, dijo Cornejo.
Por: Marcelo Torrez marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar
"Prefiero mil veces al ingeniero Iglesias como gobernador que cuatro años más del gobierno justicialista", dijo Alfredo Cornejo apenas se daba a conocer el nombre de su rival como el crédito radical para octubre. Lo que pareció un cumplido, al instante fue interpretado como una sentencia caliente y flamígera, la reacción del fastidio que le había provocado su paso al costado por la falta de apoyo a su humanidad. Entendió que no era su tiempo, pero no pudo contener la bronca y así fue expresada y entendida, como "es lo que hay".
Pero, a su lado todo era fiesta, la que dejaban trasuntar los bendecidos en un parto para el que hubo que utilizar el fórceps. Llevaban, ambos, sólo un puñado de horas como los nombres elegidos para la unidad en el radicalismo, uno como candidato a gobernador y el otro, como vice, y se repartieron una misión compleja: debían tomar contacto con dos de los hombres fuertes del partido y que no estaban al momento del acuerdo alcanzado luego del renunciamiento de Alfredo Cornejo: Julio Cobos, de misión oficial en Corea, y Víctor Fayad, acuartelado en Capital, los dos ajenos a las negociaciones de última hora y afuera de los acuerdos.
Entonces, Iglesias se reunió con el intendente cuando caía la tarde del miércoles, y Jaliff llamó al vicepresidente cuando en Corea recién aparecía el sol del jueves. Los dos, en apariencia, prestaron consentimiento y adelantaron que jugarán dentro del esquema: Cobos le dijo a Jaliff que aceptaba ser el candidato a diputado nacional de Iglesias, que se quedara tranquilo, y Fayad, quizás el que más incógnitas despierta en el armado, a regañadientes le hizo saber al candidato a gobernador que será parte de la estrategia partidaria para ganar en octubre, aunque sin mover la fecha de las elecciones anticipadas en Capital, asunto que ni siquiera estuvo presente.
Hacía quince días que Iglesias y Cornejo se reunían en privado y daban forma al pacto que se oficializó el miércoles. Cornejo se bajaría a cambio de contar con lugares clave en todos los distritos electorales, porque entendía que si deponía su aspiración para ser el candidato, debía recibir como contraparte una suculenta oferta. Por eso, la gente que le responde estará en las listas de los cuatro distritos electorales y en la de todos los departamentos, como reflejo también de esa estructura que el intendente de Godoy Cruz fue construyendo en los últimos años, generando un compacto movimiento de concejales, que pasó a denominarse el de "los crucesitas", por ser concejales que llegaron por el sistema de preferencia electoral.
Desde esa base, el Petiso Cornejo comenzará a fundar su aventura hacia el 2015. "Nadie podrá decirme que no en esa oportunidad", piensa en la intimidad, y completa: "Ese será mi momento, incuestionable por nadie". Incorporar a Fayad no será nada sencillo para Iglesias, aunque el ex gobernador sostenga que formará parte de la propuesta, porque el intendente de Capital quería ser él el candidato del partido, en definitiva. Pero, su perfil, su particular estilo de moverse en absoluta soledad, impulsado por su instinto, le fue cerrando las puertas.
Hacia adentro, a Fayad le reconocen su alto nivel de buena imagen que despierta en la ciudadanía, pero también su imposibilidad de cerrar acuerdos aceptando resignaciones y pasos atrás. En medio de la turbulencia interna en la que se encontraba el radicalismo, Fayad pudo haberse convertido, sin mayores contratiempos, en el candidato, sin ser –como tampoco lo es Iglesias– el hombre de la unid a d total. Pero Fayad no salió de Capital, no armó hacia el resto de la provincia ni tampoco dio señales de acuerdos en la dirigencia.
En aquel encuentro del miércoles con Iglesias, Fayad le habría dado la tranquilidad que el ex gobernador fue a buscar. La fórmula radical deberá enfrentarse al "efecto Cristina", que jugará a favor del oficialismo en Mendoza. Iglesias, Cornejo y Jaliff reconocen el fenómeno, y la estrategia que diseñará el partido se armará en función de ello.
El esfuerzo irá por hacer ver que lo que presenta el partido no tiene nada que ver con una "sucursal" del Gobierno nacional, frente al sometimiento que, en cambio, tiene sobre la línea nacional la fórmula del oficialismo que mayor chance tiene de ganar en su interna, la de Paco Pérez y Carlos Ciurca, frente a lo que propone Eduardo Sancho. En ese contexto se explica, también, el inicio de las charlas que tienen Iglesias y otros dirigentes con referentes demócratas en el sentido de alumbrar un acuerdo entre ambos partidos que se transforme en una alternativa para independientes y para el antikirchnerismo en Mendoza.
En consecuencia, Iglesias y Jaliff cargan con el peso de volver a colocar a la UCR como alternativa electoral seria. El aluvión kirchnerista borró del mapa las opciones distintas. Ellos deberán reconstruir la esperanza en los radicales y ofrecerles lo mismo a los independientes que quieren otra cosa, un camino posible. Tienen a favor lo que también tiene, en especial, Iglesias. El Mula gobernó la provincia en la peor crisis institucional y económica que en democracia sufrió Argentina.
Empapeló con bonos la Provincia, pero los rescató; el país entró en cesación de pagos y en default, y Mendoza se mantuvo en pie. Pero el ajuste fue descomunal: la Nación rebajó jubilaciones y la Provincia redujo los sueldos de los estatales. Jaliff, el hombre elegido por Iglesias en la fórmula, jugó con Cobos en el cisma que arrancó en el 2005. Su desafío es mostrarse confiable. Iglesias, por su lado, todavía no explica acabadamente la aceptación a la inclusión de Cobos, si es porque mide hoy en las encuestas, o porque cree realmente que las diferencias del cisma quedaron atrás.
Un párrafo para Cornejo, quien sigue enojado porque no le permitieron ser el candidato de la unidad, como lo fue Iglesias en 1999 y el propio Cobos en el 2003. Nadie le podrá enrostrar hacia adelante que no hizo nada por la unidad. Resignó su candidatura luego de no encontrar apoyo en Fayad y en Cobos, cuando podía y tenía grandes chances de ganar la interna. Pero, a su vez, hay que decir que Cornejo es quien generaba más duda de un triunfo en octubre y que más difícil ve la situación.
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