Cobos y Jaque, los agitadores y animadores de fondo
Marcelo Torrez (El Sol) La virulencia que se desarrolle alrededor de ellos será negativa –no positiva, mal que le pese al vicepresidente.
Por: MARCELO TORREZ marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar
Para bien o para mal, Celso Jaque y Julio Cobos serán la principal atracción que tendrá la inminente campaña electoral que se avecina en Mendoza. El morbo político no dejará pasar esta oportunidad que se le presenta en bandeja para castigar y fustigar a dos de los hombres políticos que, por lejos, fueron los protagonistas estelares de los últimos cuatro años de la vida política e institucional de la provincia. Ambos, tanto el vicepresidente como el gobernador, agitarán la discusión, y sus intervenciones le pondrán condimento al debate que por el momento carece de contenido, de volumen y de creatividad.
El que logre salir mejor parado del enfrentamiento, el más indemne y menos golpeado, como es lógico, puede llegar a aportarle a su fuerza un impulso que quizás sea decisorio para el triunfo. Pero eso está por verse, para los dos. Porque la virulencia que se desarrolle alrededor de ellos será negativa –no positiva, mal que le pese al vicepresidente–, por lo que, lo más probable, es que se terminen hundiendo en un mar infecto por el prontuario de ambos.
Los dos líderes no dejarán ninguna estela virtuosa en la campaña y sus intervenciones sólo servirán para retrotraer la campaña al pasado reciente que los dos ayudaron a construir. ¿Es bueno o es malo que Cobos y Jaque se erijan en las estrellas casi circenses del electoral 2011? ¿A quién perjudica y a quién beneficia? Quién lo sabe, pero desde ya que el imán de ambos, por el regodeo morboso, estará garantizado y el choque será inevitable, sea o no el gobernador, como es su objetivo, el candidato en primer término a diputado nacional que elija Cristina para la lista del oficialismo mendocino.
Y sea o no candidato a diputado nacional por la UCR Cobos, tal como todo parece indicarlo. Parece, porque, con su particular estilo, el vicepresidente todavía no confirma qué hará con su futuro, más por una especulación por los espacios que para su sector está reclamando en las listas provinciales que por alternativas políticas que se le puedan abrir, desde ya muy, pero muy escasas.
La campaña reeditará aquel enfrentamiento del 2007 que los tuvo como los luchadores de fondo en una batalla estimulada y absolutamente dominada por el odio visceral al que los condujo aquel método genial y perverso que ideó Néstor Kirchner para quedarse con todo. Por un lado, un Jaque que sabía que sólo se le daba aire desde la Rosada para mantener viva la llama de un peronismo mendocino al que se creía casi extinguido por el avance arrollador del kirchnerismo y su transversalidad, y al que se lo trataba con desdén y se lo atendía por la puerta trasera cuando iba a buscar apoyo político a su aventura, aquella que había iniciado desde el lejano Sur provincial.
El rencor y la bronca contenida de Jaque explotaría al final del proceso electoral de ese año con el triunfo espectacular y no menos sorprendente sobre César Biffi, un candidato que se movió poco, que mostró menos y cuya única estrategia –luego admitida como equívoca– había sido recostarse en lo que se creía sería un mero trámite para el cobismo que se veía invencible con el acuerdo electoral con los Kirchner y que, por lo tanto, arrasaría en Mendoza por el arrastre de Cristina y el bueno de Cobos.
Por eso hoy, cuando se habla tanto de arrastre de la presidenta en favor del peronismo gobernante y de que Paco Pérez o Sancho ganarían sin problemas, quizás pensando en el 2007, habría que poner un freno a semejante sentencia porque para eso están los hechos recientes. Mientras el binomio Cristina-Cobos obtenía 6 de cada 10 votos para la Presidencia, Biffi perdía en manos de ese extraño hombrecito del Sur que se impondría no sólo por aquella promesa estruendosa de bajar el delito un 30 por ciento en los primeros seis meses, sino, más bien, por los gruesos errores y demandas insatisfechas que dejaba Cobos en Mendoza.
No subestimar debería ser la primera lección. Es muy probable que por la cabeza de Cobos pase algo parecido a lo que ocurre con Jaque. Por más que pretenda evitarlo y que le aconsejen no sucumbir a la tentación de reeditar viejos entripados, el vice no perderá la oportunidad de enfrentar a Jaque en un mano a mano, por una razón más: una vez que sea encumbrado como el cabeza de lista de los diputados, será, sin dudas, el objetivo de Cristina en Mendoza y ordenará apuntar todo contra su vicepresidente, a quien considera un traidor.
Cobos no tendrá opción de sacar a relucir sus diferencias azuzado, además, por otro factor que podrías ser determinante, el de la imagen positiva que todas las encuestas le dicen que tiene por sobre el actual gobernador y por sobre todos los políticos mendocinos, pese a que esa consideración se haya comenzado a caer en picada desde mediados del año pasado a esta parte.
Por todas estas especulaciones, es que Mendoza está llamada a convertirse en la más atractiva de las plazas electorales, por la participación de Cobos en las listas y por el enfrentamiento con Jaque, quien en los últimos tres días se ha recargado y ha comenzado a despedir una andanada de críticas hacia el vicepresidente luego de que lo golpearon duro desde que los radicales lograron acordar la fórmula Iglesias- Jaliff. La reacción enérgica y firme de Jaque no sólo le sirve para defender lo hecho desde que asumió hasta hoy, sino para reunir los suficientes argumentos como para que Cristina no tenga dudas de que debe ser quien encabece la lista de diputados, asunto para el que todavía queda un tiempo suficiente –fines de junio– como para seguir haciendo méritos.
A Iglesias y muy posiblemente a Pérez luego del proceso interno del domingo les tocará ponerse el contenido de la campaña al hombro. No sólo lo que piensan sobre las encrucijadas que desde hace años tiene Mendoza sin que logre resolverlas, sino cómo harán para destrabarlas. Se los espera con cierta ansiedad y con una relativa calma también, producto de que el país está encaminado en sus trazos gruesos por sendas promisorias y optimistas.
El país crece, la región latinoamericana lo está haciendo en su conjunto no de manera similar, desde ya, pero crece y se calcula que lo hará por los próximos diez o quince años en función de lo que está ocurriendo a nivel global. Todos los especialistas y analistas coinciden en que luego de tantas frustraciones, el momento de los latinoamericanos es este, por sus recursos naturales, por sus reservas energéticas y por su capacidad para producir alimentos. Si es así, por qué dejar pasar el momento para Mendoza. La ciudadanía sabe lo que ocurre en el mundo. Por eso les exigirá más. Aunque crean que tienen todas por delante a su favor, unos por el arrastre de Cristina y otros por el desgaste de la gestión, no será un trámite. Ni por asomo.
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